lunes, 4 de febrero de 2013

"Safe & Sound" (2012) de María Cueto

Digamos que hace unos años, a través de mi amiga Sol (personaje nombrado en múltiples entradas) conocí a una chica llamada María Cueto. Una chica simpática, hermosa. Una cantante joven.
A través de los años me fui relacionando de forma cada vez más estrecha con ella y pude ser testigo de lo mucho que la peleó para sacar a flote su primer placa discográfica. Y bueno, ya que hace unos meses que la tenemos en nuestras manos, me gustaría charlar un poco sobre ella.

¿Qué puedo contarles de María? La chica canta hace años y pasó por un número interesante de bandas en las que se manejó con diferentes estilos, ampliando de esa manera su formación musical y buscando su propia voz. Al final, reconoció aquello que le movilizaba el alma y en el año 2009 formó junto a un contrabajista y a un guitarrista el proyecto "Safe & Sound", una  suerte de power trío que se despachó tocando standards de jazz durante algunos años, en diferentes reductos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Con "Safe & Sound", Cueto embelezó miles de oídos e hizo del jazz su marca registrada. La fuerza de su voz, las armonías y la refrescada a clásicos como "Stormy weather", "All of me", "Summertime" y "They can't take that away for me" lograron que con menos de 25 años se fuera haciendo un nombre en la escena musical de Capital Federal. No obstante, gracias a las redes sociales y a su determinación de no pasar desapercibida (suerte que lamentablemente corren varios geniales músicos independientes) su música llegó a rincones insólitos del Globo (su blog recibe visitas de países de Europa y Asia). Así es como hoy por hoy se la puede escuchar en RadioPos, una emisora colombiana en la que tiene una programa sobre discos de jazz (al margen, Colombia fue el primer país que la recibió de gira, en Septiembre de 2012); se la puede leer en diversas publicaciones haciendo críticas musicales y colaborando con artistas tanto nacionales como internacionales. 
Sin embargó, a pesar de su afición al jazz, pareciera ser que la apuesta siempre fue otra. O al menos había algo más en su identidad musical. De modo que a finales de 2011 (año que por cierto, la encontró haciendo un excelente tributo a Morrisey en La Dama de Bollini junto a Carlos Rivas), María disolvió la formación de "Safe & Sound" y portando nada más que su nombre conformó una banda que incluía bajo (Nano Arevalo), batería (Juan Damiani) y dos guitarras (Diego de Carlo y Pablo Villalba) para finalmente grabar su primer álbum de estudio. En un principio, el material estaría orientado a producir versiones de estudio de las canciones de jazz que estaba acostumbrada a interpretar, pero al conocer al artista Pablo Villaba, casi como sin querer la cosa, se empezaron a gestar temas originales. La recuerdo en la dicotomía de hacer un disco de estudio con puros temas propios o covers de jazz. Al final, "Safe & Sound" (el disco, a no confundir con la banda) está conformado por siete temas propios y tres covers. Afortunadamente, su voluntad de animarse a mostrarle al Mundo lo que realmente tenía en el alma a la hora de producir un álbum, han dado como resultado una placa sólida, entretenida, profunda y de mucha calidad.


El disco abre con "Conejo", en el que la voz de Cueto irrumpe distorsionada sobre una guitarra acústica que bien podría estar regalándole una oda a una tarde de picnic sobre un prado verde y lleno de flores. Cuando la distorsión se va, la cantante habla un poco sobre encontrar su lugar en el Mundo hasta que un interludio psicodélico la pone en vereda sobre lo que realmente tiene que hacer, y la inevitable idea de que cuando uno sabe lo que quiere y lo que necesita, o que cuando ya no queda más que hacer en un lugar, poner los motores en marcha es el único camino a seguir. Alusiones a "Alicia en el País de las Maravillas" de Lewis Caroll a cargo de quien escuche el tema. 
El alegre "P.B.T." es un viaje de ida y vuelta sobre un mar de cosas dulces y falta de responsabilidad que recorre varios estados de ánimo sin ningún pudor. La danza entre la guitarra y el bajo es maravillosa y divertida. Casi un poema metafísico que nos recuerda la necesidad imperante de bajar un cambio en esta loca actualidad.
La nota "oscura" del CD la aporta "Grissons", tan difente en textura y sensaciones a "P.B.T." que hasta puede dar un poco de miedo. Empieza como un lamento en el que Cueto habla sobre no saber bien qué hacer para que una relación funcione (¿o quizás deje de funcionar?), oscilando entre dudas existenciales, afirmaciones terribles y deseos tan negros como una noche de tormenta. Como si no fuera poco, caeremos diez peldaños más cuando empiece el estribillo, en el que deprimirse no será tan necesario como romper todo. No obstante, tanto el riff de la guitarra como los efectos de sonido que genera el bajo hacia el final son tan increíblemente adictivos que nos van a dar ganas de escucharlos unas veinte veces más. En vivo funciona de puta madre.
La primera balada del disco es "I'm everything", una plegaria en la que una María prácticamente destrozada abre con algunas líneas difíciles de escuchar como "no quiero vivir en un Mundo en el que nadie me necesita". El tema se apoya en una guitarra acústica que da unas cuentas vueltas (quizás varias para mí gusto) pero la dulzura de la voz nos llevará plácidamente hasta el final. Los arreglos corales son buenísimos, los estribillos terriblemente bellos y el pliego sigue con pasajes como "estoy intentando que mi piel no se caiga", "por favor, valgo la pena" y "estoy muy asustada". Y sin embargo esas afirmaciones terribles conforman una canción muy, pero muy bonita.
"'Round Midnight" de Thelonious Monk es el primer standard del disco. Nos sacá lentamente del bajón de "I'm everything" retornando a la voz distorsionada y al juego de la guitarra y el bajo, que adquiere una presencia especial en este momento del álbum. La versión no se parece en ABSOLUTAMENTE NADA a otras pasadas de este tema que he escuchado en mi vida y es agradable reconocer que aquella voz lejana que entra y sale acompañada de las cuerdas, revitaliza lo más sexy del jazz. Es un momento breve y agradable, bastante surrealista. Pegadito a "'Round..." empieza "Stormy Weather", otro standard muy conocido que sigue en la deliciosa línea relajante y sexy del tema anterior. Es una buena oportunidad para reconocer lo buena que es Cueto como interprete de jazz. A pesar de ser un elemento secundario en el disco dado lo bueno que son los temas originales, queda claro que realmente le corre en las venas. En su último show en vivo mandó una improvisación jazzera que pueden ver acá.
"Cerúleo" es la otra balada del CD. Nuevamente basada en la mezcla de la voz de María con guitarras acústicas. No obstante, a diferencia de "I'm everything", es corta y dulce. Recuerdo de un gran amor con mucha añoranza, no da lugar a otra cosa que no sea sentarse a escuchar este momento de desnudez extrema.
Lo que sigue no tiene desperdicio y es para mí, el plato fuerte del disco. Por un lado tenemos "Miles de aves", un rock/pop que abre con guitarras y melódica y lentamente va ascendiendo a una conclusión arrebatadora. En el medio vamos a descubrir los secretos que hay en la cabeza de una mujer acosada por la idea de un amor que, como miles de aves, la rodea, la llena y la termina convirtiendo en un cúmulo de certezas e inseguridades que se eleva y cae alrededor de la melodía. Un ataque directo al corazón por una bandada de aves de rapiña. Al final, una María llena de bronca termina cantando: "Nunca pensé que íbamos a terminar tan adormecidos". Nadie capturó tan bien caminar por la ciudad en una tarde fría de Otoño con el cielo lleno de nubes. Y sí, claramente, después de la locura del amor y del corazón roto, uno ya no puede sentir nada. Al menos por un tiempo... Por otro lado, la luz que se puede percibir a través de las miles de aves es opacada por la penumbra que hay en la profundidad de "Goobye Blues". Mucho de Blues no tiene, pero lo sobra un montón de temazo. La voz suena acá como no lo hace en ninguna parte del disco. Nuevamente, un corazón roto relata un romance que termina, acompañado de unos arreglos geniales y unos coros impecables. Al final, casi como en "Miles...", Cueto canta un par de secretos más: "Intenté tanto que me ame... él era realmente malo, pero era mi hombre". Un glorioso solo de guitarra prende fuego lo que queda del tema. Replay, por favor.
"Change is hard" es el último tema y el último cover del disco. La letra y música a cargo de She & Him, dúo formado por Zoey Deschanel y M. Ward, componen un tema realmente muy bello con una lección de vida importantísima: "Escuché cuando ellos me dijeron, si te quema, dejalo ir". La versión de Cueto y Cia. empieza con un bonito piano a cargo de Rodrigo Aput que navega hasta el final, aunque es sorpresivamente interrumpido tras un compás por una rabiosa guitarra eléctrica que a mí me recuerda a las mejores baladas de los Guns.

Como comentario general me gustaría remarcar, al margen de que los temas están muy buenos, la SOBERBIA producción del disco. Cada detalle está estudiado y puesto en su lugar con precisión. La gente que conoce a María sabe que es meticulosa y tiene un oído muy particular, y las horas de laburo que tienen los temas se oyen en cada segundo del disco. Es fácil reconocer las clarísimas influencias de la cantante (Led Zeppelin, Alanis Morissette, los nombrados Guns & Roses, algo de Blind Melon, y por qué no, un poco de J-Pop moderno entre otras cosas que se me ocurren) y sin embargo percatarse de que el disco va mucho más allá de eso, generando un estilo personal que no se pierde en ningún momento. Todos los temas están en inglés, conformando la única barrera con la que pueden toparse algunos oyentes. Sin embargo, al menos a mí, en textura, los temas me recuerdan por momentos a lo mejor del rock nacional en su época dorada. Lo extraño y bello de las letras ayuda a construir esta visión particular sobre temas tan antiguos como el amor, el dolor, la desesperación, la confusión y las incertidumbres e ilusiones que podemos depositar en nuestro futuro.
Muchos pueden pensar que sacar un álbum puede ser algo muy difícil de hacer. Ahora los reto a que se imaginen algo diez veces más difícil y así tendrán en mente un atisbo de lo que es sacar un disco de forma independiente. Y ni hablar de ser mujer en la escena musical argentina...

Uno tiene sus amigos y los quiere y los apoya en todos sus proyectos... pero a mí sinceramente me voló la cabeza este disco. No es que no confiara en el genio de María ni que haya pensado que no iba a hacer algo de calidad, nada que ver. Simplemente hizo algo muy diferente a lo que tenía en mente y terminó siendo absolutamente genial. Y al parecer, no fui el único que confió ciegamente en ella, ya que el proyecto recibió su último empujón gracias a la inteligencia colectiva de personas que compraron el CD de forma anticipada a través de la página Idea.me (algo así como "Crowdfunding"; recomiendo que la visiten para ver que hay proyectos muy buenos a los que aportar). Asimismo cabe aclarar (aunque algunos pueda no sonarles  sincero), que dada la sorpresa y el agrado que me genera escuchar este disco, su lugar en este blog es más que merecido por su mérito artístico y no por el cariño que le tengo a su autora.

Me fascina que alguien porte una bandera difícil de llevar hoy en día: la de cantautora libre, independiente, inteligente y talentosa de esta fusión entre el rock y el jazz.

Me hace feliz ver que mi amiga haya hecho algo tan grosso :)

Pueden comprar el CD acá o poniéndose en contacto con ella.

Pueden darle "Me gusta" a la página de María en Facebook.

Pueden visitar el blog de María o su página web.

Pueden ir a ver a María tocar en vivo mañana por la noche en el Boris Jazz Club, Gorriti 5568, en pleno Palermo Holywood, a unas cuadras de la Av. Juan B. Justo.

Saludos :)


SEBAS

2 comentarios:

  1. Muy buena crítica. Altamente recomendable el disco. María es muy grosa en serio... y una artista que ha crecido enormemente en los últimos años, con una proyección más que prometedora. El techo está más lejos que el suelo, del cual ya se ha alejado bastante. Felicitaciones y que siga creciendo. Es un verdadero placer escucharla y verla expandirse en el escenario. Tiene una magia y un encanto pocas veces visto. No pasa desapercibida. Además de todo eso: es una persona inigualable, de un gran corazón y la quiero mucho.

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